Un despido mal ejecutado o injustificado puede transformar un buen caso en un problema caro para la empresa.

Muchas empresas creen que, sí existen motivos para despedir a un trabajador, el resto es simplemente “mandar la carta” y gestionar el finiquito.

Pero en la práctica laboral ocurre algo muy distinto.

Es bastante frecuente ver empresas que sí tenían razones válidas para desvincular a un trabajador, pero que igualmente terminan perdiendo juicios laborales por errores en la redacción de la carta de despido o por incumplimientos en las formalidades legales exigidas por el Código del Trabajo.

La carta de despido no es un simple trámite y los errores más comunes ocurre cuando las empresas:

  • Utilizan cartas genéricas;
  • Copian formatos desde internet - IA-;
  • Delegan completamente el proceso sin revisión jurídica;
  • Describen hechos de manera poco clara;
  • O invocan causales sin suficiente fundamento.

Y el problema es serio, porque posteriormente en juicio la empresa generalmente no puede agregar nuevos hechos distintos a los contenidos en la carta de despido.

Es decir, una carta mal redactada puede debilitar completamente una causa que originalmente sí tenía fundamento.

Las formalidades también importan.

Además de justificar correctamente la causal, el despido debe cumplir diversas formalidades legales, ya que errores en plazos, cotizaciones, comunicaciones o en la propia carta pueden generar multas y debilitar seriamente la defensa de la empresa en un juicio laboral. El propio tipificador de multas de la D.T. contempla sanciones relacionadas con incumplimientos en materia de terminación de contrato y formalidades del despido. Muchas veces las empresas descansan completamente estos procesos en áreas administrativas o contables que, aunque cumplen un rol fundamental dentro de la organización, no necesariamente cuentan con formación especializada en litigación o estrategia laboral.

Un juicio laboral mal preparado suele volverse cuesta arriba.

Cuando un despido llega a tribunales, la carta y las formalidades pasan a transformarse en piezas fundamentales de defensa.

Por eso, incluso en casos donde existían incumplimientos reales del trabajador, una mala ejecución del despido puede terminar:

  • en indemnizaciones elevadas;
  • recargos legales;
  • nulidad del despido;
  • multas;
  • o juicios complejos y difíciles de revertir posteriormente.

Y una vez iniciado el juicio, muchas veces el problema ya viene “arrastrado” desde la forma en que se gestionó el despido desde el primer día.

La importancia de asesorarse antes de despedir.

Muchas contingencias laborales pueden evitarse con una correcta revisión previa de:

  • la causal;
  • la prueba disponible;
  • la carta de despido;
  • y las formalidades legales aplicables.

Razón por la cual, me interesa ayudar a tu empresa de manera cercana y preventiva, entendiendo que muchas veces un despido mal gestionado puede terminar siendo muchísimo más costoso que una correcta asesoría desde el inicio.

Si tu empresa necesita orientación respecto a despidos, cartas de aviso, formalidades laborales o prevención de contingencias, estaré feliz de ayudarte de manera personalizada y enfocada en la realidad de tu negocio.